Diarios

[…] El poeta trae nuevas de la otra orilla. Es el emisario o depositario de lo vedado puesto que induce a ciertas confrontaciones con las maravillas del mundo pero también con la locura y la muerte.


[…] La poesía no es una carrera: es un destino.


[…] Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.


[…] Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo. Palabra por palabra yo escribo la noche.


[…] Pienso en una frase de Trakl: Es el hombre un extraño en la tierra. Creo que, de todos, el poeta es el más extranjero. Creo que la única morada posible para el poeta es la palabra.


[…] Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.

Alejandra Pizarnik: Diarios (Lumen)

Esta entrada se publicó el febrero 16, 2006 en 11:20 pm y se archivó dentro de Lecturas, Narrativa. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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