Dios salve a la duda

Masao Yamamoto - Nakazora

Fotografía: Masao Yamamoto – Nakazora

En el aula, la duda es un acontecimiento saludable, aunque cotice a la baja en una bolsa de valores que prima las recetas fáciles y las soluciones inmediatas. La duda del profesor no es un signo de debilidad, sino de sentido común. Y, sobre todo, es un espacio para el crecimiento del alumno.

Sin embargo, si entendemos la relación profesor-alumno como un relación de poder, no hay lugar para la duda: cualquier grieta que nos despoje de la condición de superhombre y nos asemeje, por tanto, a las personas que están al otro lado de la mesa, debe ser evitada a toda costa. Sentar cátedra es un ejercicio de poder. La vehemencia solo despierta el seguimiento o el rechazo, dos actitudes que cierran más caminos de los que abren.

Un profesor que está seguro de todo lo que dice es un insensato. Cosechará aplausos y la admiración de sus alumnos, pero detrás de sus palabras no crece la hierba.

Esta entrada fue publicada el septiembre 29, 2015 a las 10:01 am. Se guardó como Arte y educación, Escrituras y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Dios salve a la duda

  1. Lo comparto por que es cierto desde la primera a la última.

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